Como todos los años, este próximo sábado 26 de mayo el Club hará homenaje a Jose Balaguer subiendo a otra cima. Esta vez iremos al Benicadell.
Si queréis venir con nosotros, quedaremos todos a las 8.30 en la gasolinera del Bou, a la entrada de Alcoy. Allí nos repartiremos en los coches para llegar al punto de partida. Subiremos a la cima, haremos el homenaje, un poco de meditación y luego entrenaremos un ratito. A la bajada, nos juntaremos todos a comer, tanto los participantes como las familias, con lo que cada uno quiera aportar.
Es importante que traigáis vuestro keikoji, buen calzado, algo para cubriros la cabeza, agua, ropa de recambio... ¡y el espíritu dispuesto!
¿Cómo llegar?
Se coge la A-7 y antes de llegar a Albaida veréis el desvío dirección a
Gandía (N-340). Lo seguís hasta la CV-60 y proseguís dirección a Gandía
hasta ver un desvío a la derecha que pone Beniatjar. Continuáis dirección al
pueblo y antes de entrar a Beniatjar, a mano izquierda vais en dirección
a Castelló de Rugat y a un kilometro aproximadamente de Beniatjar a la
derecha hay una pista forestal que os llevará hasta la caseta forestal.
¡Esperamos veros el sábado!
jueves, 24 de mayo de 2012
miércoles, 23 de mayo de 2012
Nuevo éxito del Club Aikido Alcoy "OM"
![]() |
| Los candidatos después del examen, de izquierda a derecha: Sergio Azorín y Pablo Franco |
El
pasado domingo 20 de mayo dos aikidokas
pertenecientes al Club Aikido Alcoy "OM", se presentaron en Moralzarzal
(Madrid), a la convocatoria de exámenes de cinturón negro que tuvo
lugar dentro del Curso Nacional de Aikido*
impartido a lo largo del fin de semana, por el maestro madrileño Tomás
Sánchez (7º dan), director tècnico de la Asociación
Española de Técnicos de Aikido, y alumno directo del fallecido Sensei
Tamura (8º dan), máximo representante de este arte marcial en
Europa.
Los compañeros Sergio Azorín y Pablo Franco obtuvieron brillantemente el grado de cinturón negro 2º dan y 1er dan, por lo que posteriormente fueron felicitados por miembros del tribunal.
La consecución de estos grados dan (cinturón negro) supone un gran éxito para todos los componentes de la expedición alcoyana, a la vez que una gran alegría para el club que ve recompensado el esfuerzo realizado a lo largo de los últimos meses por sus nuevos candidatos a cinturón negro (shodan y nidan), y por la constancia y dedicación de su dirección técnica, el maestro del Club Aikido Alcoy "OM", Bruno Balaguer (4º dan).
Este triunfo no hace más que recalcar la buena línea de trabajo del maestro Bruno Balaguer, y el magnífico nivel del club alcoyano, que suma, un total de 15 entre primeros y segundos danes (shodan y nidan).
Por último agradecer la colaboración de la Regidoria d'Esports d'Alcoi, a la cual sin duda se le debe parte de este triunfo, al facilitarnos el espacio para poder entrenar tanto los días habituales (martes y jueves), como también las mañanas de los domingos.
Los compañeros Sergio Azorín y Pablo Franco obtuvieron brillantemente el grado de cinturón negro 2º dan y 1er dan, por lo que posteriormente fueron felicitados por miembros del tribunal.
La consecución de estos grados dan (cinturón negro) supone un gran éxito para todos los componentes de la expedición alcoyana, a la vez que una gran alegría para el club que ve recompensado el esfuerzo realizado a lo largo de los últimos meses por sus nuevos candidatos a cinturón negro (shodan y nidan), y por la constancia y dedicación de su dirección técnica, el maestro del Club Aikido Alcoy "OM", Bruno Balaguer (4º dan).
Este triunfo no hace más que recalcar la buena línea de trabajo del maestro Bruno Balaguer, y el magnífico nivel del club alcoyano, que suma, un total de 15 entre primeros y segundos danes (shodan y nidan).
Por último agradecer la colaboración de la Regidoria d'Esports d'Alcoi, a la cual sin duda se le debe parte de este triunfo, al facilitarnos el espacio para poder entrenar tanto los días habituales (martes y jueves), como también las mañanas de los domingos.
*Más información del curso: www.aikikai.org.es/calendar/tsanalicant1009.pdf.
Categorías:
Exámenes de grado
lunes, 19 de marzo de 2012
Crónica del curso de Javier de Maria en Alcoy - Crónica novata
Mi maestro, Bruno Balaguer, me ha pedido que escriba esta crónica. Me lo ha encargado porque tengo muy poca experiencia en la práctica del aikido (apenas siete meses) y su intención es que plasme el punto de vista de una persona "recién llegada".
El curso se llevó a cabo el pasado día 10 de marzo en nuestro tatami, instalado en el polideportivo Francisco Laporta. Puntualmente, a las 10 de la mañana, comenzamos la práctica unos 20 alumnos y el profesor Javier de María. Quizás una de las cosas que más me llaman la atención, es el hecho que un absoluto principiante se situé hombro a hombro con personas que llevan 20 o 30 años de prácticas a sus espaldas. Y que esa práctica sea igualmente enriquecedora para todos.
La propuesta de trabajo de Javier de María fue igualmente sorprendente: empezó reconociendo que no venía a ofrecernos aquellos aspectos del aikido que son muy seguros y conocidos por él. Su propuesta consistía en hacernos partícipes de aquello que es su trabajo personal actual, porque, como decía, se trata de mostrar nuestras debilidades para fortalecerlas juntos. En concreto, propuso para todo el día un trabajo de jiyuwaza libre. Según explicó, pretendía que experimentásemos la libertad al no preestablecer ningún ataque.
Esta idea la desarrolló a lo largo de la jornada, de forma progresiva, realizando ejercicios donde Tori recibía ataques variados de uno o varios Ukes. Poco a poco, las situaciones sugeridas iban aumentando en dificultad, pero no principalmente en dificultad técnica, sino, más bien, aumentaba la exigencia de concentración, una concentración que nos empujaba hacia la naturalidad, la fluidez.
Esa es, tal vez, mi síntesis de todo el curso: la búsqueda de fluidez y naturalidad. Además, mi sensación fue que Javier de María utilizaba una pedagogía clara y que desarrollaba un aspecto complicado de forma sencilla.
Otro aspecto que me gustaría señalar fue el ambiente de trabajo. Éramos algo más de veinte personas, en una práctica realizada a lo largo de seis horas, y en todo momento percibí una seriedad y un respeto que hacían olvidar el cansancio. Es más, a lo largo de la comida que compartimos la mayoría del grupo, continuó ese ambiente distendido, pero sereno. Así que, cuando acabó el día, pensé: "qué rápido".
El curso se llevó a cabo el pasado día 10 de marzo en nuestro tatami, instalado en el polideportivo Francisco Laporta. Puntualmente, a las 10 de la mañana, comenzamos la práctica unos 20 alumnos y el profesor Javier de María. Quizás una de las cosas que más me llaman la atención, es el hecho que un absoluto principiante se situé hombro a hombro con personas que llevan 20 o 30 años de prácticas a sus espaldas. Y que esa práctica sea igualmente enriquecedora para todos.
La propuesta de trabajo de Javier de María fue igualmente sorprendente: empezó reconociendo que no venía a ofrecernos aquellos aspectos del aikido que son muy seguros y conocidos por él. Su propuesta consistía en hacernos partícipes de aquello que es su trabajo personal actual, porque, como decía, se trata de mostrar nuestras debilidades para fortalecerlas juntos. En concreto, propuso para todo el día un trabajo de jiyuwaza libre. Según explicó, pretendía que experimentásemos la libertad al no preestablecer ningún ataque.
Esta idea la desarrolló a lo largo de la jornada, de forma progresiva, realizando ejercicios donde Tori recibía ataques variados de uno o varios Ukes. Poco a poco, las situaciones sugeridas iban aumentando en dificultad, pero no principalmente en dificultad técnica, sino, más bien, aumentaba la exigencia de concentración, una concentración que nos empujaba hacia la naturalidad, la fluidez.
Esa es, tal vez, mi síntesis de todo el curso: la búsqueda de fluidez y naturalidad. Además, mi sensación fue que Javier de María utilizaba una pedagogía clara y que desarrollaba un aspecto complicado de forma sencilla.
Otro aspecto que me gustaría señalar fue el ambiente de trabajo. Éramos algo más de veinte personas, en una práctica realizada a lo largo de seis horas, y en todo momento percibí una seriedad y un respeto que hacían olvidar el cansancio. Es más, a lo largo de la comida que compartimos la mayoría del grupo, continuó ese ambiente distendido, pero sereno. Así que, cuando acabó el día, pensé: "qué rápido".
Jaume Puchades
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Cursos
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